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Volver

Ojalá pudiera volver.
Pienso que volver es uno de los deseos más universales que puedan existir. Implica que ya no estás donde quieres volver, que te fuiste, que te echaron, que pasó el tiempo, que ya no existe. No tiene por qué ser un lugar físico, puede ser una escena, un momento, una sensación, un olor, una persona, incluso un pensamiento, ajeno a cualquier sentido.

Volver a vivir ese instante. Congelar el tiempo. Hacer realidad lo que es real en tu memoria.
Normalmente se echan de menos las cosas que ya no puedes sentir o que hace mucho que no sabías de ellas. Otras veces las cosas se echan de menos antes de que no estén e incluso puedes tener la sensación de echar de menos en el mismo instante en el que recibes la sensación.

Me gusta mucho afirmar, como ya muchos han hecho, que “mi patria es mi infancia” (Baudelaire) y que “la patria es la infancia de todos” (Saint-Exupéry). Mi infancia es verdaderamente de donde provengo, mis raíces. Creo que, en resumen, todas las personas somos adolescentes con más o menos experiencia vital, según la edad.

Todos nos hemos criado en nuestra infancia y hemos llegado hasta su fin, la adolescencia, cuando ya no sabemos jugar, cuando nos hacemos responsables y conscientes de nuestra existencia. Ese punto se congela y empezamos a vivir y a madurar, llegas a la mayoría de edad con ganas, y a la mañana siguiente tienes ya un cuarto de siglo. Siguen pasando los años y cumples 40, pero sigues siendo la misma persona, pero tal vez con algunas cicatrices más y algunas lecciones aprendidas. A los 60 ya dicen que vas para viejo. Incluso a los 80 sigues teniendo aquella misma identidad que empezaste a definir cuando dejaste de leer cuentos.

Cuando te reencuentras con alguien de tu infancia y te das cuenta en la persona que se ha convertido, da igual las diferencias sociales, culturales, políticas o religiosas que pudieran o puedan haber, siempre va a existir ese vínculo con esa persona que compartió su infancia contigo.

Si tuviera que elegir un lugar físico para mi patria, elegiría sin duda Jerez de la Frontera, donde nací y me crié. El lugar que comparten todas las personas y hechos de mi infancia. Es curioso que, si lo miramos en su momento temporal, de niño no era consciente de que Jerez me marcaría para toda la vida. En la afortunada época donde me tocó vivir mi infancia había un sentimiento patriótico por Andalucía enorme, y creo que yo, junto a todos los de mi generación, hemos aprendido a estar orgullosos de ser andaluces.

Más tarde, cuando tuve edad para ir a la Universidad, me enfrenté a tener que dejar mi ciudad natal para mudarme a Sevilla. Ahí fue cuando me di cuenta de que ser de Jerez había marcado mi identidad. Incluso necesitaba comunicar mi orgullo y hablar sobre mi procendencia, y me interesaba mucho también la procedencia y características de los demás. Tener presentes mis raíces ha hecho que mis ideas, mis discursos y mis acciones hayan sido mucho más auténticos y propios de mi persona.

Después de casi 5 años viviendo en Sevilla y conviviendo con mis amigos sevillanos y amigos de otros lugares, me he dado cuenta de que ya lo echo de menos. Quiero volver ya a Sevilla, aunque aun no me haya ido. A sus lugares, a sus escenas, a su gente, en definitiva, a mis vivencias y a mis amigos. Ojalá no dejen de ser parte de mi vida.

Dicen que el hogar es el lugar a donde quieres volver después de un largo viaje. En mi caso, Jerez es mi hogar, pero Sevilla es mi casa, donde me sentí acogido.

Supongo que esto explica algo a aquellos que ven absurdo llevar una ciudad o un pueblo por bandera, o sentirse orgulloso de un lugar, pese a los muchos defectos que tenga. Deberían tener en cuenta las circunstancias y experiencias de cada individuo.

En definitiva, estoy muy orgulloso de ser jerezano, andaluz y, ahora también, sevillano.

Ojalá nos encontremos alguna vez en nuestro lugar, y podamos volver a donde nos corresponda.

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La afición

Los aficionados al fútbol, y no me refiero a los que los ven en casa a través de la tele, sino los que van al estadio todos los domingos e incluso se trasladan a otras ciudades para ver a su equipo, son una parte muy importante y a la vez muy olvidada del deporte rey.

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Colecciones

Coleccionar ha sido algo que he hecho durante toda mi vida, y que todavía sigo haciendo con bastante ilusión. Lo último y con más éxito han sido las videoconsolas y videojuegos, especialmente los antiguos, intentando rescatar cosas útiles y reparables de la basura y mercadillos.

Tal vez por haberlas deseado de pequeño y no haberlas tenido en su tiempo, ahora me dedico a arreglar consolas, rebuscar por mercadillos e investigar por internet todo tipo de información sobre estas “joyas” llenas de polvo de la electrónica. (Cabe destacar que, aparte del PC, la única consola que tuve acorde con su época fue la Game Boy, y son estas dos categorías de mi colección de las que me siento más orgulloso).

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La foto perdida

No la encuentro, en serio.

Tengo un buen equipo, mejor que nunca.

Tengo luces.

Tengo tiempo.

Tengo espacios.

Aun así no hago fotos. Me es imposible.

Y no es falta de motivación, o por lo menos no debería.

He perdido algo y ni siquiera se lo que es.

Tengo que hacer un esfuerzo y encontrarlo, antes de que sea tarde.

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Volver al concepto

Problemas para terminar. Ideas inconclusas, proyectos inacabados.

Es lo que lleva atormentandome desde hace años, ser incapaz de acabar lo que empiezo.

Aunque por supuesto, no siempre es así, claro que hay muchisimas cosas que consigo terminar, incluso con éxito, pero las tareas pendientes siguen ahí recodándome que las empecé un día y me olvidé de ellas.

Tal vez sea la edad, me he dado cuenta de que se me estan acumulando.

Este blog es una prueba. No solo como una evidencia, sino también como un test.

Hay que tomarse las cosas en serio, elegir lo que realmente importa, porque como ya he comprobado empíricamente, el que mucho abarca, poco aprieta.

Ha llegado la hora de cerrar carpetas, la hora de abandonar definitivamente lo que no sirve y continuar lo que verdaderamente importa.

Agent Dunham, es el momento de volver a lo ensencial, a lo necesario, a lo simple, a las raíces.

En definitiva, volver al concepto.

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